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Una bodega riojana aplica la criomaceración
Las bodegas Regalía de Ollauri (La Rioja) ha aplicado por segundo año consecutivo la criomaceración prefermentativa mediante la aplicación de nieve carbónica a los depósitos de acero inoxidable. El método consiste en aplicar la nieve carbónica a los depósitos antes de la entrada de la uva y con la uva dentro para bajar la temperatura a un ratio entre 3 y 6ºC, manteniendo tres días el depósito por debajo de 10ºC. Así, explica el enólogo responsable del proyecto investigador, "sacamos la mayor cantidad de polifenoles y aromas posibles2, previo a la fermentación. Aunque la criomaceración se utiliza en la elaboración de algunos blancos, sobre los tintos es más novedosa y se utiliza habitualmente las camisas de refrigeración para bajar la temperatura. Esta bodega utiliza la nieve carbónica como método de enfriar "más homogéneo y menos agresivo", según explican sus promotores.
La conservación del Vino de Jerez
Los Vinos de Jerez del tipo Fino, así como la Manzanilla, por su carácter ligero, fresco y delicado, deben ser consumidos en los meses siguientes a su embotellado. En la actualidad, las modernas técnicas de embotellado permiten disfrutar de toda la fragancia y sabor de estos vinos incluso hasta 18 meses después de haberse abandonado las soleras, y siempre que se conserven adecuadamente. Los vinos del tipo Amontillado también es conveniente no conservarlos en la botella más allá de 24 ó 36 meses. Con posterioridad a estos períodos aproximados pueden perder parte de su "frescura" y con ella algunas de sus características más distintivas. En todo caso, se trata de un proceso muy gradual, que depende enormemente de cómo se hayan conservado las botellas. Los Vinos elaborados mediante largos procesos de crianza oxidativa, como es caso del Oloroso, el Cream o el Pedro Ximénez, pueden conservar sus características intactas durante muchos años e incluso décadas, dependiendo obviamente de la calidad intrínseca del vino en cuestión. En todo caso, es necesario tener en cuenta que esta pérdida de las características más propias del vino es mucho más acelerada una vez que la botella ha sido abierta. Los finos y manzanillas no deben conservarse más allá de una semana y siempre en el frigorífico y con la botella bien cerrada. Los amontillados pueden aguantar durante algunas semanas y los vinos más oxidados incluso meses. ¿Cómo guardar las botellas? En el caso de botellas aún cerradas, buscaremos un sitio tranquilo, oscuro y sin oscilaciones térmicas ni vibraciones. A diferencia de otros vinos, recomendamos mantener las botellas en posición vertical, para reducir la superficie expuesta a la oxidación. Una vez abierta, guárdelas con el tapón bien cerrado, preferentemente en el frigorífico y si no queda mucho en la botella… busque una buena excusa para acabarla!
Primeras viñas plantadas por el hombre
La primera constancia de la existencia de las primeras viñas plantadas por el hombre es en Asia Menor y Oriente Próximo con fósiles datados en tres mil años antes de cristo.
Como se sirve el vino
Es esencial la armonía entre el vino elegido y el menú proyectado. Ya se ha dicho que el vino es un cuerpo con vida y en su ciclo vital se producen sedimentos que se depositan al fondo de la botella. Esto es natural y no es un defecto como algunos suponen. Por eso no hay que sacudir o mover innecesariamente la botella, ni servir hasta la última gota. Cuando se trata de vinos tintos viejos, hay que decantarlos, operación delicada que supone transvasarlo de la botella a una garrafa de cristal, con gran cuidado y lentitud para que no se traslade el sedimento. Existe todo un complicado proceso para una perfecta decantación. Los vinos blancos no se decantan. Descorchar la botella también es operación que exige calma, inmovilidad y lentitud por la razón antes indicada. Una botella de vino tinto debe abrirse con la mayor anticipación posible, para que se oxigene y de relieve al "bouquet" del contenido. Abierta la botella, quien oficia de anfitrión inspecciona el corcho para probar si su aspecto y olor no revelan un proceso de descomposición, que pueda afectar al vino. Y si la experiencia resulta favorable, le corresponde probar, a cuyo efecto el mozo verterá una pequeña cantidad en su copa. Entonces lo prueba y si lo encuentra satisfactorio, da su conformidad para que se sirva.
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